FUNDAMENTOS DE LA MEDITACIÓN VIPASSANĀ - MAHASI SAYADAW: parte 3, el método correcto

EL MÉTODO CORRECTO

Cuando uno practica meditación, debe hacerlo con método. Solamente el método correcto puede conducir a la introspección. Si uno considera a los fenómenos como permanentes, ¿cómo es posible que haya introspección? Si considera los fenómenos como hermosos, buenos, con ego, como entidad permanente, ¿cómo es posible que haya introspección?

La mente y la materia son impermanentes. Debemos meditar en estos fenómenos impermanentes, debemos meditar para poder comprender cómo son realmente, para comprender que son impermanentes. Ellos surgen y cesan y continuamente nos están oprimiendo. Por este motivo ellos son temibles, son sufrimiento. Uno debe meditar para poder comprender cómo son realmente, para comprender que son sufrimiento. Ellos son procesos carentes de una personalidad, de una sustancia, de un ego. Uno debe meditar para comprender que no existe una personalidad o una entidad permanente o un ego. Debe intentar comprender estos fenómenos como realmente son.

De esta manera, cada vez que uno ve, oye, toca o percibe, debe tratar de comprender los procesos mentales y materiales originados a través de las seis puertas de los sentidos como realmente son. Debe notar “viendo, viendo.” Del mismo modo, cuando uno escucha, debe notar “escuchando.” Cuando huele, debe notar “oliendo.” Cuando gusta, debe notar “gustando.” Cuando uno toca, debe notar “tocando.” Las sensaciones de cansancio, de calor, de dolor y otras
sensaciones insoportables también tienen su origen en el sentido del tacto. Hemos de observarlas como “cansancio, calor, dolor,” etc. También pueden surgir pensamientos, ideas. Hemos de observarlos como “pensando, imaginando, deseo, placer,” cuando éstos surgen. Pero para el principiante es difícil observar todo aquello que surge en las seis puertas de los sentidos. Él debe comenzar con unas pocas cosas.

Uno medita de esta manera. Cuando inhala y exhala, es especialmente conspicua la forma en que el abdomen se dilata y se contrae. Uno comienza observando este movimiento. El movimiento de dilatación lo observamos como “expandiendo o afuera.” El movimiento de contracción lo observamos como “contrayendo o adentro.” La observación de los movimientos del abdomen está ausente en la jerga de las Escrituras. Aquellos que no tienen conocimiento de la práctica de meditación se refieren con desdén a este método: “El método de la expansión y contracción [del abdomen] no tiene nada que ver con las Escrituras. No es nada.” Posiblemente piensan esto porque no ha sido tratado en las Escrituras.

En esencia, sin embargo, este método es algo real. La expansión [del abdomen] es real, la contracción [del abdomen] es real, el movimiento del aire es real. Hemos usado palabras familiares como “expansión y contracción” por una cuestión de conveniencia. En la terminología de las Escrituras, la expansión y contracción son el elemento aire (Uno de los cuatro grandes elementos). Si uno observa atentamente el abdomen mientras se dilata y se contrae, la distensión está allí, el movimiento está allí, la conducción está allí. Aquí la “distensión” es la característica del elemento aire, el movimiento es su función y la conducción es su manifestación. Conocer el elemento aire como realmente es significa conocer su característica, su función y su manifestación. Meditamos para conocerlas. Vipassanā comienza con la delimitación de la mente y la materia (El primero de los doce conocimientos de vipassanā en el camino hacia el nibbāna). Para lograr este conocimiento el meditador comienza con la materia. ¿Cómo?


El [meditador] debería comprender por medio de la característica, función y el resto.

(Visuddhimagga, ii 227).

Cuando uno comienza contemplando en la materia o la mente, debería hacerlo ya sea por medio de la característica o de la propiedad (función). “Y el resto” se refiere a la manifestación (modo de ocurrencia). En este contexto el libro Compendio del Abhidhamma es muy preciso.


La purificación de la concepción (diṭṭhi-visuddhi) es el discernimiento de la mente y la materia con respecto a sus características, funciones, manifestaciones y causas próximas.

El significado es éste: vipassanā comienza con el conocimiento analítico de la mente y la materia. En las siete etapas de la purificación, primero uno debe purificar la moral (sīla-visuddhi) y la mente (citta-visuddhi); y después, uno comienza con la purificación de la concepción. Para alcanzar el conocimiento analítico de la mente y la materia y la purificación de la concepción, debe meditar en la mente y la materia y conocer a ambas de acuerdo a sus características, sus propiedades (funciones), sus manifestaciones y sus causas próximas. Una vez que se les conoce de esta forma, uno ha alcanzado el conocimiento analítico de la mente y la materia. Una vez que este conocimiento ha madurado, ha desarrollado la purificación de la concepción.


Aquí, “conocer por medio de sus características” significa conocer la naturaleza intrínseca de la mente y la materia. Conocer “por medio de propiedad” significa conocer sus funciones. La manifestación es el modo de ocurrencia. En la etapa inicial de contemplación no es necesario conocer, todavía, la causa próxima (La condición principal sobre la que depende). Ahora vamos a explicar la característica, la función y la manifestación.


En el Visuddhimagga y el Compendio del Abhidhamma recientemente citados, se indica que no se debe meditar en la mente y la materia de acuerdo a su nombre, número, como partículas o como un proceso incesante de ocurrencias. Se indica solamente que se debe meditar en ellas de acuerdo a la característica, función y modo de manifestación. Uno debería tomar nota de esto cuidadosamente. De lo contrario, uno podría ser conducido a conceptos de nombres, números, partículas o procesos. Ambos Comentarios dicen que se debería meditar en la mente y la materia de acuerdo a sus características, sus funciones y sus manifestaciones. De esta manera, cuando se medita en el elemento aire, debe hacerlo por medio de su característica, su función y su manifestación. ¿Cuál es la característica del elemento aire? La característica es el apoyo. Ésta es su naturaleza intrínseca. El elemento aire es precisamente esto. ¿Cuál es la función del elemento aire? La función es el movimiento. ¿Cuál es su manifestación? La manifestación es la conducción. La manifestación es aquello que se presenta al intelecto del meditador. Cuando medita en el elemento aire, éste aparece en el intelecto del meditador como algo que conduce, empuja, tira. Ésta es la manifestación del elemento aire. Cuando medita en la expansión y contracción del abdomen, la distensión, el movimiento, la conducción aparecen claramente. Éstas son la característica, la función y la manifestación del elemento aire. Este elemento aire es importante. En las secciones sobre posturas y clara comprensión del Satipaṭṭhāna Sutta, el comentarista ha puesto énfasis en el elemento aire. Ésta es la enseñanza del Buddha:



Gacchanto vā ‘Gacchāmī’ ti pajānāti.

(Cuando camina, conoce “estoy caminando.”)

Buddha nos instruye en estar atentos de la forma de caminar observando “caminando, caminando,” cada vez que caminamos. El comentarista nos explica cómo se desarrolla este conocimiento:



La intención de caminar surge. Ésta produce el elemento aire. El elemento aire produce el movimiento. El movimiento del cuerpo, como resultado de la expansión del elemento aire, es lo que se denomina caminar.

El significado es el siguiente: El meditador que está habituado a meditar “caminando, caminando” cada vez que camina, comprende de esta manera. Primero surge la idea “caminaré.”


Esta intención da origen a un movimiento tenso en todo el cuerpo, el cual a su vez hace que el cuerpo se mueva hacia adelante, un movimiento a la vez. Esto es lo que llamamos: “yo camino” o “él camina.” En realidad no existe un yo o él que camine. Únicamente la intención de caminar y la materia caminando. Esto es lo que el meditador comprende. Aquí, en esta explicación del Comentario, el énfasis es en la comprensión del movimiento del elemento aire. De esta forma, si comprende el elemento aire por medio de la característica, la función y la manifestación, puede decidir por sí mismo si su meditación es correcta o no.


El elemento aire tiene la característica de apoyo. En una pelota de fútbol, el aire la llena y la mantiene inflada de tal manera que la pelota se mantiene expandida y firme. En lenguaje corriente decimos que la pelota está inflada y firme. En lenguaje filosófico el elemento aire es el apoyo o sostén. Cuando extiende un brazo, siente rigidez. Es el sostén del elemento aire. De la misma manera, cuando presiona con el cuerpo o la cabeza una almohada o colchón inflable, su cuerpo o cabeza no descenderán, sino que permanecerán arriba. Esto es debido a que el elemento aire en la almohada o colchón lo está sosteniendo. Los ladrillos en una pared son sostenidos por los de más abajo. Si los ladrillos de abajo no sostienen, los de arriba se derrumbarán. De la misma manera el cuerpo humano está lleno del elemento aire que le da sostén; es por esta razón que el cuerpo puede permanecer erguido y firme. El término ‘firme’ es relativo. Si hay algo más firme, lo llamamos ‘laxo’. Si hay algo más laxo, usamos nuevamente ‘firme.’


La función del elemento aire es el movimiento. Cuando es fuerte se mueve de un lugar a otro. El elemento aire es el que permite que el cuerpo se doble, se extienda, se siente, se levante, que vaya o venga. Aquellos sin experiencia en vipassanā a menudo dicen: “si notas ‘doblando, extendiendo’, únicamente te serán manifiestos conceptos tales como ‘brazos’. Si notas ‘izquierda, derecha’, sólo te serán manifiestos conceptos tales como ‘piernas’. Si notas ‘expansión, contracción,’ sólo te serán manifiestos conceptos tales como ‘el abdomen.’” Esto podría ser verdad para algunos principiantes. Pero no es verdad pensar que los conceptos se continuarán manifestando (en las etapas más avanzadas de la práctica). Tanto los conceptos como las realidades se manifestarán al principiante (Las realidades (paramattha) como la conciencia (citta), los estados mentales (cetasikas), las propiedades materiales (rūpa) y el Nibbāna son estudiadas en minucioso detalle en el Abhidhamma Piṭaka, la tercera división de las enseñanzas del Buddha. Las realidades tienen una existencia verdadera, mientras que los conceptos tienen una existencia aparente.)

Algunos instruyen a los principiantes para que mediten únicamente en las realidades. Esto es imposible. Al comienzo no es práctico descartar los conceptos. Lo que es viable es observar conceptos juntamente con realidades. El mismo Buddha usó conceptos y nos instruyó de estar atentos “estoy caminando,” etc., cuando caminamos, cuando nos doblamos o cuando nos estiramos. El Buddha no usó el lenguaje de las realidades y no nos instruyó para estar atentos del movimiento o de la función de apoyo, etc. A pesar de que contempla usando conceptos tales como “caminando, doblando, estirando,” cuando la plena atención y la concentración se han desarrollado, estos conceptos desaparecen y únicamente son manifiestas las realidades como el apoyo y el movimiento. Cuando se alcanza el conocimiento de disolución (bhaṅga-ñāṇa, el quinto conocimiento en el camino de la purificación. El meditador es consciente solamente de la fase disolutiva de los objetos que se presentan a través de las seis puertas de los sentidos), a pesar de que contempla repitiendo “caminando, caminando,” ni las piernas ni el cuerpo son manifiestos; solamente son manifiestos los movimientos sucesivos. A pesar de que contempla “doblando, doblando,” las piernas o los brazos no son manifiestos; sólo el movimiento es evidente. A pesar de que contempla “expansión, contracción,” no habrá concepción del abdomen o del cuerpo, sólo será evidente el movimiento de afuera y adentro. Tanto el movimiento como la oscilación son funciones del elemento aire.

Aquello que aparece en la mente del meditador como conducción es la manifestación del elemento aire. Cuando dobla o extiende el brazo, parece que algo lo está tirando o empujando. Al caminar es más simple. Al meditador cuya concentración se ha desarrollado notando “caminando, derecho, izquierdo, levantando, moviendo, bajando,” este movimiento hacia adelante se torna evidente como si estuviera dirigido o impulsado desde atrás. Las piernas parecen ser empujadas hacia adelante, como si fueran impulsadas por sí mismas. Es muy claro cómo el movimiento hacia adelante ocurre sin el esfuerzo del meditador. Es tan benéfico caminar anotando de esta manera que algunos dedican mucho tiempo a esta práctica.


Resumiendo, cuando meditamos en el elemento aire, debemos conocerlo por su
característica de apoyo o sostén, su función de moción y su manifestación de conducción. Sólo entonces nuestro conocimiento es correcto.


Usted se podría preguntar: ¿Hemos de meditar sólo después de haber aprendido las características, las funciones y las manifestaciones? No, no necesita aprenderlas. Si medita en la mente y materia cuando surgen, también conocerá las características, las funciones y las manifestaciones. Cuando medita en la mente y materia no hay otra forma de conocer más que por medio de las características, las funciones y las manifestaciones. Cuando mira al cielo en un día lluvioso, ve un relámpago. La luz brillante es la característica del relámpago. Cuando el relámpago destella, la oscuridad desaparece. Desaparecer la oscuridad es la función del relámpago, su trabajo. También usted ve cómo es [la manifestación]; si es largo o corto, circular, recto o extenso. Ve su característica, su función y su manifestación, todo al mismo tiempo. Tal vez no estará en condiciones de decir que la luz brillante es su característica, o que hacer desaparecer la oscuridad es su función, o que la forma es su manifestación. Pero ve todo esto.


De la misma manera, cuando contempla en la mente y materia que surge, usted conoce su característica, su función, su manifestación, todo. No necesita aprenderlas. Algunas personas educadas piensan que se debería conocer la característica, la función y la manifestación antes de meditar. Pero no es así. Lo que uno aprende son sólo conceptos, no realidades. El meditador que está contemplando la mente y materia, las conoce como si las estuviera tocando con sus propias manos. No necesita aprenderlas. Si hay un elefante frente a usted, no necesita mirar la fotografía del elefante.

El meditador que está contemplando en la expansión y contracción del abdomen conoce la firmeza o laxitud; en otras palabras, su característica.

Él conoce el movimiento afuera o adentro, su función. También conoce su manifestación o su acción de traer y llevar. Si conoce estas cosas como realmente son, ¿necesita aprender sobre ellas? No, si desea esta comprensión para sí mismo. Pero si desea enseñar a otros, deberá aprender sobre ellas.


Cuando contempla “derecho, izquierdo,” conoce la tensión en cada paso, su característica. Conoce el movimiento, su función. Y conoce la conducción, su manifestación. Éste es el conocimiento apropiado, el conocimiento correcto.

Ahora, para conocer por usted mismo cómo se puede discernir la característica y lo demás con sólo meditar en lo que surge, pruebe meditando. Seguramente tendrá sensaciones de calor, dolor, cansancio en alguna parte del cuerpo. Éstas son sensaciones desagradables, difíciles de soportar. Concéntrese en estas sensaciones y mentalmente diga “calor, calor” o “dolor, dolor.” Encontrará que está pasando por una experiencia desagradable y sufrimiento. Ésta es la característica del sufrimiento; experimentar una sensación desagradable.


Cuando esta sensación desagradable surge, usted se desalienta. Si la sensación de desplacer es leve, hay poco desaliento. Si la sensación de desplacer es grande, el desaliento también es grande. Aun aquellos que tienen gran poder de voluntad se desalientan si las sensaciones son intensamente desagradables. Hacer que uno se sienta desanimado es la función de las sensaciones desagradables. Cuando la mente está con el ánimo bajo, los concomitantes mentales también se encuentran desanimados.

La manifestación de la sensación desagradable es la opresión física. Se manifiestan como aflicción física, como algo insoportable, en la mente del meditador. Cuando se medita “calor, calor, dolor, dolor,” estas sensaciones se manifiestan como algo que aflige al cuerpo, algo muy difícil de soportar. La intensidad es tal que hacen que uno se lamente.


Si contempla la sensación desagradable en el cuerpo cuando ésta surge, conoce la experiencia de algo desagradable, su característica; conoce el deterioro de los estados mentales asociados, su función, y conoce la aflicción física, su manifestación. Ésta es la forma en que los meditadores adquieren conocimiento.

FUNDAMENTOS DE LA MEDITACIÓN VIPASSANĀ - MAHASI SAYADAW: parte 2, conocimiento y emancipación

CONOCIMIENTO Y EMANCIPACIÓN

“Vipassanā consiste en meditar en los cinco agregados de la adherencia.” Esto es de acuerdo con las enseñanzas del Buddha. A las enseñanzas del Buddha se les llama Suttas (Discursos o sermones.), cuyo significado es “hilo.” Cuando el carpintero está por cortar o cepillar madera, primero traza una línea recta con un hilo. De la misma manera, cuando decidimos seguir la vida de la pureza, nosotros usamos el “hilo” o Sutta para trazar líneas rectas a nuestras acciones. El Buddha nos ha dado lineamentos o instrucciones sobre el modo de adiestrarnos en moralidad, cómo desarrollar la concentración y cómo hacer surgir la sabiduría. No podemos desviarnos de la línea y actuar a nuestro gusto. Con respecto a la meditación en los cinco agregados citamos aquí algunos extractos de las discursos:




La forma material, bhikkhus, es impermanente. Aquello que es impermanente es sufrimiento. Aquello que es sufrimiento es impersonal. Aquello que es impersonal no nos pertenece, no es uno mismo, no es mi persona. Uno debería discernir esto, como realmente es, con Recto Entendimiento (Recto entendimiento o sabiduría es uno de los componentes del Óctuple Noble Sendero o la cuarta Noble Verdad)
(S. ii 19).

Debemos meditar para poder comprender que el agregado material es realmente impermanente, sufrimiento e impersonal. Debemos meditar igualmente en las sensaciones, la percepción, las formaciones mentales y la conciencia. ¿Cuál es la utilidad de contemplar estos agregados como impermanentes, como sufrimiento y como impersonales? El Buddha nos dice:

Contemplando en todas estas cosas de esta manera, el discípulo de los Ariyas (Término pali usado para denominar a aquellos seres que han alcanzado uno de los cuatro estados de santidad.) desecha el agregado material, desecha las sensaciones y el resto
(S. iii 68).

Aquél que ha comprendido la impermanencia, el sufrimiento y la naturaleza impersonal de los cinco agregados siente hastío de la materia, de las sensaciones, de la percepción, de las formaciones mentales y de la conciencia.

Desechándolos, él se torna desapasionado.

Esto significa que él ha alcanzado el sendero de los Ariyas.

Cuando es desapasionado, él se ha liberado.

Una vez alcanzado el sendero de los Ariyas en donde las pasiones han sido eliminadas, él también ha alcanzado las cuatro fruiciones de emancipación de las impurezas.

Y cuando él se ha liberado, el conocimiento “soy libre” despierta en su conciencia.

Cuando uno se ha liberado, conoce por sí mismo que eso ha ocurrido. En otras palabras, cuando se ha convertido en un Arahant (Aquel que ha alcanzado el cuarto y último estado de purificación), con las impurezas mentales extinguidas, tiene el conocimiento de que las impurezas han sido erradicadas.

Todos estos extractos provienen del Yad anicca Sutta y hay numerosos discursos de este tipo. La totalidad del Khandhavagga Saṃyutta es una colección de ellos. Dos de estos discursos merecen destacarse: Sīlavanta Sutta y Sutavanta Sutta. En ambos discursos el venerable Mahā Koṭṭhika hace preguntas al Venerable Sāriputta (El principal discípulo del Buddha juntamente con el Venerable Mahā Mogallāna), quien responde breve pero muy claramente. Mahā Koṭṭhika pregunta: “¿Qué es, amigo Sāriputta, lo que debe ser atendido correctamente por un bhikkhu de hábito moral puro?”

Consideremos el atributo “hábito moral” en esta pregunta. Si deseamos practicar vipassanā con el objetivo de alcanzar el sendero, la fruición y el Nibbāna, el mínimo requisito es tener hábito moral puro. Si uno no posee hábito moral puro, no puede esperar alcanzar la concentración y la introspección. El Venerable Sāriputta responde:

Los cinco agregados de la adherencia, amigo Koṭṭhika, son las cosas que deben ser correctamente atendidas por un bhikkhu de hábito moral puro. Éstos deben ser contemplados como impermanentes, como sufrimiento, como enfermedad, como una llaga, como una espina, como malsanos, como un mal, como ajenos, como vacíos de substancia, como corrompidos.

¿Cuál es el beneficio de meditar de esta forma? Sāriputta continúa:

Realmente, amigo, existe la posibilidad de que un bhikkhu de hábito moral puro, contemplando correctamente en estos cinco agregados como impermanentes, etc., alcance el estado de entrada en la corriente (Sotāpanna o ganador de la corriente, es el primer estado de santidad cuando el discípulo alcanza el Nibbāna por primera vez, eliminando definitivamente ciertas impurezas mentales).

Si uno desea alcanzar el estado de entrada en la corriente y nunca más renacer en los cuatro estados de sufrimiento (Son los infiernos, el mundo animal, los espíritus carenciados (peta) y los demonios (asura)), debería meditar en los cinco agregados de la adherencia para poder comprender su impermanencia, el sufrimiento y la impersonalidad.

Pero esto no es todo. Uno también puede realizar el estado de Arahant. El Venerable Mahā Koṭṭhika continúa preguntando:

¿Qué cosas, amigo Sāriputta, deberían ser atendidas correctamente por un bhikkhu que ha entrado en la corriente?

El Venerable Sāriputta responde que son los mismos cinco agregados de la adherencia los que deben ser contemplados correctamente por uno que ha entrado en la corriente. Éstos deben ser contemplados como impermanentes, como sufrimiento y como impersonales. ¿El resultado? Él alcanza el estado de un retorno (Sakadāgāmī: El segundo estado de santidad. El Sakadāgāmi renacerá una vez más como ser humano.) ¿En qué medita la persona que retorna una vez? Nuevamente en los cinco agregados de la adherencia. Él luego alcanza el estado de no retorno (Anāgāmī: El tercer estado de santidad. El Anāgāmi no renace más en el plano de los sentidos.) ¿En qué medita la persona que no retorna? En los cinco agregados nuevamente. Ahora él alcanza el estado de Arahant. ¿En qué medita un Arahant? Nuevamente en los cinco agregados. Entonces, está claro que las cosas en que uno debe meditar son los cinco agregados, aun cuando se ha alcanzado el estado de Arahant.

¿Cuál es el beneficio para el Arahant de meditar de esta forma? ¿Alcanzará el estado de Buddha silencioso (El Buddha silencioso o Paccekabuddha es un ser completamente iluminado pero a diferencia del Buddha Supremo no expone la doctrina) o Buddha supremo? No, ninguno de los dos. El Arahant no renacerá y alcanzará el Nibbāna. El Arahant no tiene impurezas mentales que eliminar o calmar. Todas las impurezas han sido eliminadas y calmadas. De tal modo que él no tiene nada más que desarrollar para eliminar las impurezas no erradicadas o para calmar aquellas que permanecen sin calmar. Tampoco posee hábito moral, concentración o sabiduría que aún necesiten perfeccionamiento. Todos los hábitos morales, concentración y sabiduría que necesitaban perfeccionamiento ya han sido perfeccionados. Entonces, él no tiene necesidad de trabajar para la perfección de aquello aún no perfeccionado, ni tiene necesidad de aumentar aquello ya perfeccionado. La práctica de vipassanā no trae estos beneficios al Arahant.

Uno de los beneficios que el Arahant alcanza meditando en los agregados es vivir feliz en este mundo. A pesar de ser un Arahant, si él no medita, desasosiego e inquietud se originarán eventualmente en las seis puertas de los sentidos. Desasosiego, en este contexto, no significa aflicción mental. Cuando los objetos se presentan continuamente en las seis puertas, no obstante ser un Arahant, él no encuentra paz mental. Eso es todo. Esto también ocurre a aquellos que meditan y no son Arahant, especialmente cuando están inmersos en la práctica de meditación y estos objetos sensuales se presentan. Cuando regresan a sus hogares del centro de meditación, ellos ven esto, oyen aquello, participan en conversaciones de negocios, y pierden totalmente la paz mental. Entonces, algunos regresan al centro de meditación. Para otros, sin embargo, el desasosiego no dura mucho tiempo, solamente cuatro, cinco o diez días. Pronto, muy pronto, el espíritu del hogar los recupera y ellos están felices con su vida y ocupados de nuevo en las actividades hogareñas. El Arahant nunca regresa a estos viejos hábitos. Si se encuentra con diversos objetos sensoriales sin meditación, sólo experimenta desasosiego. Únicamente cuando está absorto en la práctica de meditación, él encuentra la paz mental. De esta forma, la meditación en los cinco agregados de la adherencia le permite al Arahant vivir feliz en este mundo.

Mientras practica meditación intensamente, la atención plena y la comprensión de la impermanencia, el sufrimiento y la impersonalidad continúan surgiendo en él. Éste es otro beneficio. El Arahant en quien la atención plena y la comprensión continúan surgiendo gracias a la práctica de meditación es llamado satata-vihārī (aquél que vive contemplando constantemente). Tal persona puede disfrutar del estado de fruición (Phala-samāpatti o estado de fruición es un estado de conciencia en donde la mente toma el Nibbāna como objeto y permanece en este estado aun por horas o días. Sólo los nobles discípulos o Ariyas pueden disfrutar de este estado.) en cualquier momento y por la duración que desee. Para disfrutar de estos dos beneficios, vivir feliz en esta vida y atención plena y comprensión, el Arahant vive constantemente en contemplación.

Las mencionadas arriba son las respuestas dadas por el Venerable Sāriputta en el Sīlavanta Sutta. Estas respuestas se encuentran también en el Sutavanta Sutta. La única diferencia está en los términos Sīlavanta, “de hábito moral” o “virtuoso,” y Sutavanta, “instruido” o “bien informado.” El resto de las palabras son similares. En base a estos dos discursos y otros discursos sobre los agregados, se ha formulado el dictamen:

El conocimiento de introspección se alcanza meditando en los cinco agregados de la adherencia.

Regresando ahora al apego que surge a través de las seis puertas de los sentidos. Cuando la gente tiene conciencia visual, creen de ellos mismos o de los demás, que son permanentes, que han existido antes, que existen ahora, que existirán en el futuro, que existirán siempre. Se creen felices, buenos o hermosos. Se conciben como entidades permanentes. Piensan de la misma manera cuando oyen, huelen, gustan o tocan. El sentido del tacto está extendido en todo el cuerpo, en donde hay carne y sangre. Y cuando el sentido del tacto surge, se origina el apego. El doblar, el extender o el movimiento de los miembros mencionados anteriormente son todos ejemplos del sentido del tacto. También lo son los movimientos tensos de dilatación y contracción del abdomen. Más adelante regresaremos a este punto en detalle.

Cuando uno piensa o imagina, lo hace así: “El yo que ha existido antes está pensando ahora. Después de pensar, yo continúo existiendo.” De esta manera uno mismo se concibe como permanente, como poseedor de un ego. También cree que el pensar o el imaginar es agradable, muy placentero. Uno cree que es la felicidad. Si alguien le dice que el pensar desaparecerá, no puede aceptarlo. No siente agrado por ello. Esto es porque uno se apega al pensar.

De esta forma, uno se apega a cualquier objeto que surge a través de las seis puertas de los sentidos como permanente, como agradable, como ego o entidad permanente. Uno disfruta del objeto, se apega al mismo y toma el objeto con concepciones erróneas. Uno debe meditar en estos cinco agregados a los que se puede adherir.

FUNDAMENTOS DE LA MEDITACIÓN VIPASSANĀ - MAHASI SAYADAW: parte 1, tranquilidad e instrospección

INTRODUCCIÓN

Hoy en día la meditación vipassanā no requiere una introducción especial. Todo el mundo dice que es buena. Veinte años atrás la situación era muy diferente. La gente pensaba que vipassanā era para bhikkhus y ascetas, no para ellos. No fue fácil cuando comenzamos a enseñar vipassanā. La situación ha cambiado hoy en día. En la actualidad la gente insiste que demos conferencias sobre vipassanā. Sin embargo, cuando comenzamos con los elementos básicos, parecen incapaces de apreciarlos. Inclusive algunos se levantan y se marchan. Uno no debería culparlos, pues no han tenido la preparación en meditación para poder comprender.

Algunas personas piensan que tranquilidad (samatha) es introspección (vipassanā: Samatha y vipassanā, tranquilidad e introspección, son los dos tipos de meditación enseñados por Buddha. Samatha consiste en fijar la mente en el objeto de meditación elegido, conduce a estados de concentración. Vipassanā, en cambio, penetra las características de los fenómenos: impermanencia, sufrimiento e impersonalidad.) Otros hablan de la meditación de introspección como si no hubiera diferencia alguna con la meditación de  tranquilidad. La meditación vipassanā enseñada por algunos, a pesar de su lenguaje atractivo, es simplemente imposible de practicar; a los oyentes se les deja confundidos. Para el beneficio de estas personas voy a exponer los fundamentos de la meditación vipassanā.

TRANQUILIDAD E INTROSPECCIÓN

¿En qué meditamos nosotros? ¿Cómo desarrollamos la introspección? Estas preguntas son muy importantes. Hay dos tipos de meditación: meditación para desarrollar tranquilidad y meditación para desarrollar introspección. La meditación en los diez discos (kasiṇa) conduce a la tranquilidad y no a la introspección. La meditación en los diez desagradables (asubha)—un cuerpo hinchado, por ejemplo—conduce también a la tranquilidad y no a la introspección. Las diez reflexiones (anussati), como la recolección de los atributos del Buddha, Dhamma, etc., también permiten desarrollar la tranquilidad y no la introspección. La meditación en las treinta y dos partes del cuerpo (koṭṭhāsa), como cabellos, uñas, dientes, piel, tampoco conduce a la introspección. Todos estos tipos de meditación sólo ayudan a desarrollar la concentración. La meditación en la atención en la respiración (ānāpāna-sati) también permite desarrollar la concentración, pero además, con ella se puede lograr la introspección. El Visuddhimagga (El Camino de la Purificación: Tratado de meditación del comentarista Buddhaghosa escrito en el siglo V A. C..) incluye este tipo de meditación entre aquellas que permiten alcanzar la concentración y por lo tanto seguiremos el mismo criterio.

Después tenemos los cuatro estados sublimes (brahma-vihāra): benevolencia (mettā), compasión (karuṇā), alegría ante el éxito de los demás (muditā) y ecuanimidad (upekkhā); las cuatro absorciones inmateriales (arūpa-jhāna); la meditación del aspecto repugnante del alimento (āhāre paṭikkūlasaññā). Todas éstas son meditaciones para la concentración.

La meditación en los cuatro elementos (mahā-bhūta) del cuerpo se denomina análisis de los cuatro elementos (catudhātuvavatthāna). Esta meditación permite alcanzar la concentración y también ayuda a desarrollar la introspección.

Todos estos cuarenta tipos de meditación son para desarrollar la concentración. Solamente la respiración y el análisis de los cuatro elementos tienen que ver con la introspección. Los otros tipos de meditación no conducen a la introspección. Si desea alcanzar la introspección, deberá trabajar un poco más.

Regresando a nuestra pregunta original: ¿Cómo desarrollamos la introspección? La repuesta es: La desarrollamos meditando en los cinco agregados de la adherencia (pañcupādānakkhandha). Los agregados de la adherencia son los componentes materiales y mentales del ser. Estos componentes se pueden tomar con deleite, con apego, este caso se denomina “adherencia a los objetos sensuales,” o se pueden tomar con concepciones, este caso se llama “adherencia por medio de concepciones erróneas.” Usted debe meditar en estos componentes o agregados y comprender cómo son realmente. Si no medita en ellos, se asociará a ellos con apego y concepciones erróneas. Una vez que los comprende como realmente son, ya no se apegará a ellos. Es de esta manera como se desarrolla la introspección. Ahora discutiremos los cinco agregados de la adherencia en detalle.

AGREGADOS

Los cinco agregados de la adherencia son la materia o forma (rūpupādānakkhandha), las sensaciones (vedanupādānakkhandha), la percepción (saññupādānakkhandha), las formaciones mentales (saṅkhārupādānakkhandha) y la conciencia (viññāṇupādānakkhandha). ¿Qué son ellos? Son las cosas que experimentamos todo el tiempo. No debe ir a otra parte para encontrarlos. Ellos están en usted. Cuando ve algo, ellos están allí en lo que ve. Cuando escucha algo, ellos están en lo que escucha. Cuando huele, gusta, toca o piensa, ellos están allí en lo que huele, gusta, toca o piensa.

Cuando uno dobla, estira o mueve sus miembros, los agregados están allí en la inclinación, la extensión o el movimiento. Pero uno no sabe que ellos son los agregados. Esto es porque no ha meditado en ellos y por lo tanto no los conoce como realmente son. No conociéndolos, uno se adhiere a ellos con apego y falsas concepciones.

¿Qué ocurre cuando uno se inclina? Todo comienza con la intención de inclinarse. Después vienen las propiedades materiales de la acción de inclinarse una después de la otra. En la intención de inclinarse hay cuatro agregados mentales. La mente que tiene la intención de inclinar es la conciencia. Cuando uno piensa o desea inclinarse y luego realiza la acción, podría sentir placer o desplacer o indiferencia. Si cuando uno se inclina, siente placer, la sensación es placentera. Si cuando se inclina, siente desplacer, insatisfacción o enojo, la sensación es desagradable. Si se inclina con indiferencia, la sensación es neutral. De este modo, cuando desea inclinarse, el agregado de las sensaciones está presente. También existe la percepción, el agregado que distingue tanto la intención como la acción de inclinar. También está presente el estado mental que lo incita a inclinarse; es como si estuviera diciendo “¡inclínate! ¡inclínate!” Éste es el agregado de las formaciones mentales. De tal modo que en la intención de inclinarse, uno tiene las sensaciones, la percepción, las formaciones mentales y la conciencia; los cuatro agregados mentales. El movimiento de inclinarse es materia o forma; es el agregado material. De esta manera la intención de inclinarse y la acción de inclinarse, ambas conforman los cinco agregados.

Así, en el acto de doblar un brazo hay cinco agregados. Se mueve una vez y los cinco agregados están presentes. Se mueve nuevamente y los cinco agregados otra vez están presentes. Cada movimiento requiere de los cinco agregados. Si no ha meditado correctamente en los cinco agregados y no los conoce correctamente, no necesitamos decirle qué es lo que ocurre. Averigüe por usted mismo.

Bien, uno piensa: “deseo moverme” y “me muevo.” ¿No es así? Todo el mundo piensa igual. Pregúntele a los niños, ellos le darán la misma respuesta. Pregúntele a los adultos que no pueden ni leer ni escribir, obtendrá la misma respuesta. Pregúntele a alguien que puede leer, la misma respuesta; incluso él le dará una explicación. Pero por el hecho de que es una persona culta, que ha leído, podría inventar respuestas que se adecuen a las Escrituras y responder: “mente y materia.” Esto no es lo que sabe por su propia experiencia; sólo invenciones para adecuarse a las Escrituras. En el fondo piensa: “Soy yo el que tiene la intención de moverse. Soy yo el que se mueve.” Él también piensa: “Éste he sido en el pasado, ahora en el presente y seré en el futuro. Yo siempre he existido.” Este modo de pensar es llamado noción de permanencia. Nadie piensa: “Esta intención de moverse existe solamente ahora.” En general la gente siempre piensa: “Esta mente existió antes. El mismo yo que ha existido antes ahora piensa moverse.” Ellos también piensan: “El yo que piensa, existe ahora y continuará existiendo.”

Cuando uno dobla o mueve sus miembros, piensa: “Los mismos miembros que han existido antes son los que se mueven ahora. El mismo yo que ha existido antes es el que se mueve ahora.” Después de moverse, piensa nuevamente: “Estos miembros, este yo, siempre han existido.” Nunca se le ocurre pensar que ellos cesan de existir. Esto también es la noción de permanencia. Es adherirse a aquello que es impermanente como permanente, adherirse a aquello que es impersonal, sin ego, como personal, como ego.

Después, cuando uno se dobla o estira de acuerdo a su voluntad, piensa que es muy agradable. Por ejemplo, si su brazo está rígido, lo mueve o lo acomoda y la rigidez desaparece. Se siente a gusto; piensa que es agradable; piensa que es la felicidad. Los bailarines profesionales y aficionados se doblan y extienden mientras bailan y piensan que hacer esto es muy agradable. Ellos se deleitan en esta actividad y están a gusto consigo mismos. Cuando uno conversa con otras personas, a menudo mueve la cabeza y las manos y se siente a gusto. Uno cree que es la felicidad. Cuando algo de lo que hace es exitoso, nuevamente cree que está muy bien; cree que es la felicidad. Es de esta manera como se apega a aquello que es placentero. Toma aquello que es impermanente como permanente y se deleita u obtiene placer. Lo que no es felicidad, lo que no es personal, sino solamente los agregados de mente y materia, lo considera como felicidad, como algo personal y se deleita. Se deleita en ellos y se apega a ellos. Uno los confunde con una entidad permanente o ego y se apega a ellos.

De este modo, cuando uno dobla, extiende o mueve los miembros, el pensamiento: “me doblaré” es un agregado de la adherencia. La acción de doblar es un agregado de la adherencia. Pensar: “me estiraré” es un agregado de la adherencia. La acción de estirar es un agregado de la adherencia. Pensar: “me moveré” es un agregado de la adherencia. El moverse es un agregado de la adherencia. Cuando nos referimos a meditar en los agregados de la adherencia, nos estamos refiriendo precisamente a esto.

Lo mismo ocurre cuando vemos, oímos, etc. Cuando uno ve, la base del sentido de la vista, la sensibilidad visual, está presente. Lo mismo ocurre con el objeto visual. Ambos (la sensibilidad visual y el objeto visual) son propiedades materiales. Ellos no tienen la capacidad de conocer. Si uno no medita cuando está viendo, se apegará a los objetos visuales. Piensa que todo el mundo material, incluyendo el objeto visual, es permanente, hermoso, bueno y substancial, y se apega a él.

De esta forma, la sensibilidad visual y el objeto visual son agregados de la adherencia. Y cuando ve, la conciencia visual también está presente. Son los cuatro agregados mentales. La mera conciencia visual es el agregado de la conciencia. El placer o desplacer asociado con la conciencia visual es el agregado de las sensaciones. Aquello que percibe el objeto visto es el agregado de la percepción. Aquello que dirige la atención al objeto visual es el agregado de las formaciones mentales. Ellos constituyen los cuatro agregados mentales.

Si uno no medita cuando ve, tiende a creer que la conciencia visual: “ha existido antes y existe ahora.” O cuando ve cosas agradables, piensa: “ver es agradable.” Y pensando de esta manera, uno va tras las cosas visuales agradables para disfrutarlas. Uno va al teatro y al cine a costa del sueño, salud y dinero porque cree que hacer esto es bueno. Si no creyera que es bueno, no iría a malgastar su dinero o arruinarse la salud. Creer que aquello que ve o disfruta es “yo” o “yo estoy disfrutando,” es tomar el objeto con apego y concepciones erróneas. Como ellos se apegan, la mente y materia que se manifiestan en la conciencia visual se denominan agregados de la adherencia.

Uno se apega de la misma forma cuando oye, huele, gusta, toca y piensa. Y se apega más todavía a la mente que piensa, imagina y reflexiona, se apega como el yo, como el ego. De este modo, los cinco agregados de la adherencia no son otra cosa que la mente y materia que se manifiestan a través de las seis puertas (Las puertas de la vista, oído, gusto, olfato, tacto y mente.) cada vez que uno ve, oye, siente o percibe. Uno debe tratar de comprender estos agregados como son. Meditar en ellos y comprender cómo son ellos; éste es el conocimiento de la introspección.
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