FUNDAMENTOS DE LA MEDITACIÓN VIPASSANĀ - MAHASI SAYADAW: parte 1, tranquilidad e instrospección

INTRODUCCIÓN

Hoy en día la meditación vipassanā no requiere una introducción especial. Todo el mundo dice que es buena. Veinte años atrás la situación era muy diferente. La gente pensaba que vipassanā era para bhikkhus y ascetas, no para ellos. No fue fácil cuando comenzamos a enseñar vipassanā. La situación ha cambiado hoy en día. En la actualidad la gente insiste que demos conferencias sobre vipassanā. Sin embargo, cuando comenzamos con los elementos básicos, parecen incapaces de apreciarlos. Inclusive algunos se levantan y se marchan. Uno no debería culparlos, pues no han tenido la preparación en meditación para poder comprender.

Algunas personas piensan que tranquilidad (samatha) es introspección (vipassanā: Samatha y vipassanā, tranquilidad e introspección, son los dos tipos de meditación enseñados por Buddha. Samatha consiste en fijar la mente en el objeto de meditación elegido, conduce a estados de concentración. Vipassanā, en cambio, penetra las características de los fenómenos: impermanencia, sufrimiento e impersonalidad.) Otros hablan de la meditación de introspección como si no hubiera diferencia alguna con la meditación de  tranquilidad. La meditación vipassanā enseñada por algunos, a pesar de su lenguaje atractivo, es simplemente imposible de practicar; a los oyentes se les deja confundidos. Para el beneficio de estas personas voy a exponer los fundamentos de la meditación vipassanā.

TRANQUILIDAD E INTROSPECCIÓN

¿En qué meditamos nosotros? ¿Cómo desarrollamos la introspección? Estas preguntas son muy importantes. Hay dos tipos de meditación: meditación para desarrollar tranquilidad y meditación para desarrollar introspección. La meditación en los diez discos (kasiṇa) conduce a la tranquilidad y no a la introspección. La meditación en los diez desagradables (asubha)—un cuerpo hinchado, por ejemplo—conduce también a la tranquilidad y no a la introspección. Las diez reflexiones (anussati), como la recolección de los atributos del Buddha, Dhamma, etc., también permiten desarrollar la tranquilidad y no la introspección. La meditación en las treinta y dos partes del cuerpo (koṭṭhāsa), como cabellos, uñas, dientes, piel, tampoco conduce a la introspección. Todos estos tipos de meditación sólo ayudan a desarrollar la concentración. La meditación en la atención en la respiración (ānāpāna-sati) también permite desarrollar la concentración, pero además, con ella se puede lograr la introspección. El Visuddhimagga (El Camino de la Purificación: Tratado de meditación del comentarista Buddhaghosa escrito en el siglo V A. C..) incluye este tipo de meditación entre aquellas que permiten alcanzar la concentración y por lo tanto seguiremos el mismo criterio.

Después tenemos los cuatro estados sublimes (brahma-vihāra): benevolencia (mettā), compasión (karuṇā), alegría ante el éxito de los demás (muditā) y ecuanimidad (upekkhā); las cuatro absorciones inmateriales (arūpa-jhāna); la meditación del aspecto repugnante del alimento (āhāre paṭikkūlasaññā). Todas éstas son meditaciones para la concentración.

La meditación en los cuatro elementos (mahā-bhūta) del cuerpo se denomina análisis de los cuatro elementos (catudhātuvavatthāna). Esta meditación permite alcanzar la concentración y también ayuda a desarrollar la introspección.

Todos estos cuarenta tipos de meditación son para desarrollar la concentración. Solamente la respiración y el análisis de los cuatro elementos tienen que ver con la introspección. Los otros tipos de meditación no conducen a la introspección. Si desea alcanzar la introspección, deberá trabajar un poco más.

Regresando a nuestra pregunta original: ¿Cómo desarrollamos la introspección? La repuesta es: La desarrollamos meditando en los cinco agregados de la adherencia (pañcupādānakkhandha). Los agregados de la adherencia son los componentes materiales y mentales del ser. Estos componentes se pueden tomar con deleite, con apego, este caso se denomina “adherencia a los objetos sensuales,” o se pueden tomar con concepciones, este caso se llama “adherencia por medio de concepciones erróneas.” Usted debe meditar en estos componentes o agregados y comprender cómo son realmente. Si no medita en ellos, se asociará a ellos con apego y concepciones erróneas. Una vez que los comprende como realmente son, ya no se apegará a ellos. Es de esta manera como se desarrolla la introspección. Ahora discutiremos los cinco agregados de la adherencia en detalle.

AGREGADOS

Los cinco agregados de la adherencia son la materia o forma (rūpupādānakkhandha), las sensaciones (vedanupādānakkhandha), la percepción (saññupādānakkhandha), las formaciones mentales (saṅkhārupādānakkhandha) y la conciencia (viññāṇupādānakkhandha). ¿Qué son ellos? Son las cosas que experimentamos todo el tiempo. No debe ir a otra parte para encontrarlos. Ellos están en usted. Cuando ve algo, ellos están allí en lo que ve. Cuando escucha algo, ellos están en lo que escucha. Cuando huele, gusta, toca o piensa, ellos están allí en lo que huele, gusta, toca o piensa.

Cuando uno dobla, estira o mueve sus miembros, los agregados están allí en la inclinación, la extensión o el movimiento. Pero uno no sabe que ellos son los agregados. Esto es porque no ha meditado en ellos y por lo tanto no los conoce como realmente son. No conociéndolos, uno se adhiere a ellos con apego y falsas concepciones.

¿Qué ocurre cuando uno se inclina? Todo comienza con la intención de inclinarse. Después vienen las propiedades materiales de la acción de inclinarse una después de la otra. En la intención de inclinarse hay cuatro agregados mentales. La mente que tiene la intención de inclinar es la conciencia. Cuando uno piensa o desea inclinarse y luego realiza la acción, podría sentir placer o desplacer o indiferencia. Si cuando uno se inclina, siente placer, la sensación es placentera. Si cuando se inclina, siente desplacer, insatisfacción o enojo, la sensación es desagradable. Si se inclina con indiferencia, la sensación es neutral. De este modo, cuando desea inclinarse, el agregado de las sensaciones está presente. También existe la percepción, el agregado que distingue tanto la intención como la acción de inclinar. También está presente el estado mental que lo incita a inclinarse; es como si estuviera diciendo “¡inclínate! ¡inclínate!” Éste es el agregado de las formaciones mentales. De tal modo que en la intención de inclinarse, uno tiene las sensaciones, la percepción, las formaciones mentales y la conciencia; los cuatro agregados mentales. El movimiento de inclinarse es materia o forma; es el agregado material. De esta manera la intención de inclinarse y la acción de inclinarse, ambas conforman los cinco agregados.

Así, en el acto de doblar un brazo hay cinco agregados. Se mueve una vez y los cinco agregados están presentes. Se mueve nuevamente y los cinco agregados otra vez están presentes. Cada movimiento requiere de los cinco agregados. Si no ha meditado correctamente en los cinco agregados y no los conoce correctamente, no necesitamos decirle qué es lo que ocurre. Averigüe por usted mismo.

Bien, uno piensa: “deseo moverme” y “me muevo.” ¿No es así? Todo el mundo piensa igual. Pregúntele a los niños, ellos le darán la misma respuesta. Pregúntele a los adultos que no pueden ni leer ni escribir, obtendrá la misma respuesta. Pregúntele a alguien que puede leer, la misma respuesta; incluso él le dará una explicación. Pero por el hecho de que es una persona culta, que ha leído, podría inventar respuestas que se adecuen a las Escrituras y responder: “mente y materia.” Esto no es lo que sabe por su propia experiencia; sólo invenciones para adecuarse a las Escrituras. En el fondo piensa: “Soy yo el que tiene la intención de moverse. Soy yo el que se mueve.” Él también piensa: “Éste he sido en el pasado, ahora en el presente y seré en el futuro. Yo siempre he existido.” Este modo de pensar es llamado noción de permanencia. Nadie piensa: “Esta intención de moverse existe solamente ahora.” En general la gente siempre piensa: “Esta mente existió antes. El mismo yo que ha existido antes ahora piensa moverse.” Ellos también piensan: “El yo que piensa, existe ahora y continuará existiendo.”

Cuando uno dobla o mueve sus miembros, piensa: “Los mismos miembros que han existido antes son los que se mueven ahora. El mismo yo que ha existido antes es el que se mueve ahora.” Después de moverse, piensa nuevamente: “Estos miembros, este yo, siempre han existido.” Nunca se le ocurre pensar que ellos cesan de existir. Esto también es la noción de permanencia. Es adherirse a aquello que es impermanente como permanente, adherirse a aquello que es impersonal, sin ego, como personal, como ego.

Después, cuando uno se dobla o estira de acuerdo a su voluntad, piensa que es muy agradable. Por ejemplo, si su brazo está rígido, lo mueve o lo acomoda y la rigidez desaparece. Se siente a gusto; piensa que es agradable; piensa que es la felicidad. Los bailarines profesionales y aficionados se doblan y extienden mientras bailan y piensan que hacer esto es muy agradable. Ellos se deleitan en esta actividad y están a gusto consigo mismos. Cuando uno conversa con otras personas, a menudo mueve la cabeza y las manos y se siente a gusto. Uno cree que es la felicidad. Cuando algo de lo que hace es exitoso, nuevamente cree que está muy bien; cree que es la felicidad. Es de esta manera como se apega a aquello que es placentero. Toma aquello que es impermanente como permanente y se deleita u obtiene placer. Lo que no es felicidad, lo que no es personal, sino solamente los agregados de mente y materia, lo considera como felicidad, como algo personal y se deleita. Se deleita en ellos y se apega a ellos. Uno los confunde con una entidad permanente o ego y se apega a ellos.

De este modo, cuando uno dobla, extiende o mueve los miembros, el pensamiento: “me doblaré” es un agregado de la adherencia. La acción de doblar es un agregado de la adherencia. Pensar: “me estiraré” es un agregado de la adherencia. La acción de estirar es un agregado de la adherencia. Pensar: “me moveré” es un agregado de la adherencia. El moverse es un agregado de la adherencia. Cuando nos referimos a meditar en los agregados de la adherencia, nos estamos refiriendo precisamente a esto.

Lo mismo ocurre cuando vemos, oímos, etc. Cuando uno ve, la base del sentido de la vista, la sensibilidad visual, está presente. Lo mismo ocurre con el objeto visual. Ambos (la sensibilidad visual y el objeto visual) son propiedades materiales. Ellos no tienen la capacidad de conocer. Si uno no medita cuando está viendo, se apegará a los objetos visuales. Piensa que todo el mundo material, incluyendo el objeto visual, es permanente, hermoso, bueno y substancial, y se apega a él.

De esta forma, la sensibilidad visual y el objeto visual son agregados de la adherencia. Y cuando ve, la conciencia visual también está presente. Son los cuatro agregados mentales. La mera conciencia visual es el agregado de la conciencia. El placer o desplacer asociado con la conciencia visual es el agregado de las sensaciones. Aquello que percibe el objeto visto es el agregado de la percepción. Aquello que dirige la atención al objeto visual es el agregado de las formaciones mentales. Ellos constituyen los cuatro agregados mentales.

Si uno no medita cuando ve, tiende a creer que la conciencia visual: “ha existido antes y existe ahora.” O cuando ve cosas agradables, piensa: “ver es agradable.” Y pensando de esta manera, uno va tras las cosas visuales agradables para disfrutarlas. Uno va al teatro y al cine a costa del sueño, salud y dinero porque cree que hacer esto es bueno. Si no creyera que es bueno, no iría a malgastar su dinero o arruinarse la salud. Creer que aquello que ve o disfruta es “yo” o “yo estoy disfrutando,” es tomar el objeto con apego y concepciones erróneas. Como ellos se apegan, la mente y materia que se manifiestan en la conciencia visual se denominan agregados de la adherencia.

Uno se apega de la misma forma cuando oye, huele, gusta, toca y piensa. Y se apega más todavía a la mente que piensa, imagina y reflexiona, se apega como el yo, como el ego. De este modo, los cinco agregados de la adherencia no son otra cosa que la mente y materia que se manifiestan a través de las seis puertas (Las puertas de la vista, oído, gusto, olfato, tacto y mente.) cada vez que uno ve, oye, siente o percibe. Uno debe tratar de comprender estos agregados como son. Meditar en ellos y comprender cómo son ellos; éste es el conocimiento de la introspección.

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