FUNDAMENTOS DE LA MEDITACIÓN VIPASSANĀ - MAHASI SAYADAW: parte 3, el método correcto

EL MÉTODO CORRECTO

Cuando uno practica meditación, debe hacerlo con método. Solamente el método correcto puede conducir a la introspección. Si uno considera a los fenómenos como permanentes, ¿cómo es posible que haya introspección? Si considera los fenómenos como hermosos, buenos, con ego, como entidad permanente, ¿cómo es posible que haya introspección?

La mente y la materia son impermanentes. Debemos meditar en estos fenómenos impermanentes, debemos meditar para poder comprender cómo son realmente, para comprender que son impermanentes. Ellos surgen y cesan y continuamente nos están oprimiendo. Por este motivo ellos son temibles, son sufrimiento. Uno debe meditar para poder comprender cómo son realmente, para comprender que son sufrimiento. Ellos son procesos carentes de una personalidad, de una sustancia, de un ego. Uno debe meditar para comprender que no existe una personalidad o una entidad permanente o un ego. Debe intentar comprender estos fenómenos como realmente son.

De esta manera, cada vez que uno ve, oye, toca o percibe, debe tratar de comprender los procesos mentales y materiales originados a través de las seis puertas de los sentidos como realmente son. Debe notar “viendo, viendo.” Del mismo modo, cuando uno escucha, debe notar “escuchando.” Cuando huele, debe notar “oliendo.” Cuando gusta, debe notar “gustando.” Cuando uno toca, debe notar “tocando.” Las sensaciones de cansancio, de calor, de dolor y otras
sensaciones insoportables también tienen su origen en el sentido del tacto. Hemos de observarlas como “cansancio, calor, dolor,” etc. También pueden surgir pensamientos, ideas. Hemos de observarlos como “pensando, imaginando, deseo, placer,” cuando éstos surgen. Pero para el principiante es difícil observar todo aquello que surge en las seis puertas de los sentidos. Él debe comenzar con unas pocas cosas.

Uno medita de esta manera. Cuando inhala y exhala, es especialmente conspicua la forma en que el abdomen se dilata y se contrae. Uno comienza observando este movimiento. El movimiento de dilatación lo observamos como “expandiendo o afuera.” El movimiento de contracción lo observamos como “contrayendo o adentro.” La observación de los movimientos del abdomen está ausente en la jerga de las Escrituras. Aquellos que no tienen conocimiento de la práctica de meditación se refieren con desdén a este método: “El método de la expansión y contracción [del abdomen] no tiene nada que ver con las Escrituras. No es nada.” Posiblemente piensan esto porque no ha sido tratado en las Escrituras.

En esencia, sin embargo, este método es algo real. La expansión [del abdomen] es real, la contracción [del abdomen] es real, el movimiento del aire es real. Hemos usado palabras familiares como “expansión y contracción” por una cuestión de conveniencia. En la terminología de las Escrituras, la expansión y contracción son el elemento aire (Uno de los cuatro grandes elementos). Si uno observa atentamente el abdomen mientras se dilata y se contrae, la distensión está allí, el movimiento está allí, la conducción está allí. Aquí la “distensión” es la característica del elemento aire, el movimiento es su función y la conducción es su manifestación. Conocer el elemento aire como realmente es significa conocer su característica, su función y su manifestación. Meditamos para conocerlas. Vipassanā comienza con la delimitación de la mente y la materia (El primero de los doce conocimientos de vipassanā en el camino hacia el nibbāna). Para lograr este conocimiento el meditador comienza con la materia. ¿Cómo?


El [meditador] debería comprender por medio de la característica, función y el resto.

(Visuddhimagga, ii 227).

Cuando uno comienza contemplando en la materia o la mente, debería hacerlo ya sea por medio de la característica o de la propiedad (función). “Y el resto” se refiere a la manifestación (modo de ocurrencia). En este contexto el libro Compendio del Abhidhamma es muy preciso.


La purificación de la concepción (diṭṭhi-visuddhi) es el discernimiento de la mente y la materia con respecto a sus características, funciones, manifestaciones y causas próximas.

El significado es éste: vipassanā comienza con el conocimiento analítico de la mente y la materia. En las siete etapas de la purificación, primero uno debe purificar la moral (sīla-visuddhi) y la mente (citta-visuddhi); y después, uno comienza con la purificación de la concepción. Para alcanzar el conocimiento analítico de la mente y la materia y la purificación de la concepción, debe meditar en la mente y la materia y conocer a ambas de acuerdo a sus características, sus propiedades (funciones), sus manifestaciones y sus causas próximas. Una vez que se les conoce de esta forma, uno ha alcanzado el conocimiento analítico de la mente y la materia. Una vez que este conocimiento ha madurado, ha desarrollado la purificación de la concepción.


Aquí, “conocer por medio de sus características” significa conocer la naturaleza intrínseca de la mente y la materia. Conocer “por medio de propiedad” significa conocer sus funciones. La manifestación es el modo de ocurrencia. En la etapa inicial de contemplación no es necesario conocer, todavía, la causa próxima (La condición principal sobre la que depende). Ahora vamos a explicar la característica, la función y la manifestación.


En el Visuddhimagga y el Compendio del Abhidhamma recientemente citados, se indica que no se debe meditar en la mente y la materia de acuerdo a su nombre, número, como partículas o como un proceso incesante de ocurrencias. Se indica solamente que se debe meditar en ellas de acuerdo a la característica, función y modo de manifestación. Uno debería tomar nota de esto cuidadosamente. De lo contrario, uno podría ser conducido a conceptos de nombres, números, partículas o procesos. Ambos Comentarios dicen que se debería meditar en la mente y la materia de acuerdo a sus características, sus funciones y sus manifestaciones. De esta manera, cuando se medita en el elemento aire, debe hacerlo por medio de su característica, su función y su manifestación. ¿Cuál es la característica del elemento aire? La característica es el apoyo. Ésta es su naturaleza intrínseca. El elemento aire es precisamente esto. ¿Cuál es la función del elemento aire? La función es el movimiento. ¿Cuál es su manifestación? La manifestación es la conducción. La manifestación es aquello que se presenta al intelecto del meditador. Cuando medita en el elemento aire, éste aparece en el intelecto del meditador como algo que conduce, empuja, tira. Ésta es la manifestación del elemento aire. Cuando medita en la expansión y contracción del abdomen, la distensión, el movimiento, la conducción aparecen claramente. Éstas son la característica, la función y la manifestación del elemento aire. Este elemento aire es importante. En las secciones sobre posturas y clara comprensión del Satipaṭṭhāna Sutta, el comentarista ha puesto énfasis en el elemento aire. Ésta es la enseñanza del Buddha:



Gacchanto vā ‘Gacchāmī’ ti pajānāti.

(Cuando camina, conoce “estoy caminando.”)

Buddha nos instruye en estar atentos de la forma de caminar observando “caminando, caminando,” cada vez que caminamos. El comentarista nos explica cómo se desarrolla este conocimiento:



La intención de caminar surge. Ésta produce el elemento aire. El elemento aire produce el movimiento. El movimiento del cuerpo, como resultado de la expansión del elemento aire, es lo que se denomina caminar.

El significado es el siguiente: El meditador que está habituado a meditar “caminando, caminando” cada vez que camina, comprende de esta manera. Primero surge la idea “caminaré.”


Esta intención da origen a un movimiento tenso en todo el cuerpo, el cual a su vez hace que el cuerpo se mueva hacia adelante, un movimiento a la vez. Esto es lo que llamamos: “yo camino” o “él camina.” En realidad no existe un yo o él que camine. Únicamente la intención de caminar y la materia caminando. Esto es lo que el meditador comprende. Aquí, en esta explicación del Comentario, el énfasis es en la comprensión del movimiento del elemento aire. De esta forma, si comprende el elemento aire por medio de la característica, la función y la manifestación, puede decidir por sí mismo si su meditación es correcta o no.


El elemento aire tiene la característica de apoyo. En una pelota de fútbol, el aire la llena y la mantiene inflada de tal manera que la pelota se mantiene expandida y firme. En lenguaje corriente decimos que la pelota está inflada y firme. En lenguaje filosófico el elemento aire es el apoyo o sostén. Cuando extiende un brazo, siente rigidez. Es el sostén del elemento aire. De la misma manera, cuando presiona con el cuerpo o la cabeza una almohada o colchón inflable, su cuerpo o cabeza no descenderán, sino que permanecerán arriba. Esto es debido a que el elemento aire en la almohada o colchón lo está sosteniendo. Los ladrillos en una pared son sostenidos por los de más abajo. Si los ladrillos de abajo no sostienen, los de arriba se derrumbarán. De la misma manera el cuerpo humano está lleno del elemento aire que le da sostén; es por esta razón que el cuerpo puede permanecer erguido y firme. El término ‘firme’ es relativo. Si hay algo más firme, lo llamamos ‘laxo’. Si hay algo más laxo, usamos nuevamente ‘firme.’


La función del elemento aire es el movimiento. Cuando es fuerte se mueve de un lugar a otro. El elemento aire es el que permite que el cuerpo se doble, se extienda, se siente, se levante, que vaya o venga. Aquellos sin experiencia en vipassanā a menudo dicen: “si notas ‘doblando, extendiendo’, únicamente te serán manifiestos conceptos tales como ‘brazos’. Si notas ‘izquierda, derecha’, sólo te serán manifiestos conceptos tales como ‘piernas’. Si notas ‘expansión, contracción,’ sólo te serán manifiestos conceptos tales como ‘el abdomen.’” Esto podría ser verdad para algunos principiantes. Pero no es verdad pensar que los conceptos se continuarán manifestando (en las etapas más avanzadas de la práctica). Tanto los conceptos como las realidades se manifestarán al principiante (Las realidades (paramattha) como la conciencia (citta), los estados mentales (cetasikas), las propiedades materiales (rūpa) y el Nibbāna son estudiadas en minucioso detalle en el Abhidhamma Piṭaka, la tercera división de las enseñanzas del Buddha. Las realidades tienen una existencia verdadera, mientras que los conceptos tienen una existencia aparente.)

Algunos instruyen a los principiantes para que mediten únicamente en las realidades. Esto es imposible. Al comienzo no es práctico descartar los conceptos. Lo que es viable es observar conceptos juntamente con realidades. El mismo Buddha usó conceptos y nos instruyó de estar atentos “estoy caminando,” etc., cuando caminamos, cuando nos doblamos o cuando nos estiramos. El Buddha no usó el lenguaje de las realidades y no nos instruyó para estar atentos del movimiento o de la función de apoyo, etc. A pesar de que contempla usando conceptos tales como “caminando, doblando, estirando,” cuando la plena atención y la concentración se han desarrollado, estos conceptos desaparecen y únicamente son manifiestas las realidades como el apoyo y el movimiento. Cuando se alcanza el conocimiento de disolución (bhaṅga-ñāṇa, el quinto conocimiento en el camino de la purificación. El meditador es consciente solamente de la fase disolutiva de los objetos que se presentan a través de las seis puertas de los sentidos), a pesar de que contempla repitiendo “caminando, caminando,” ni las piernas ni el cuerpo son manifiestos; solamente son manifiestos los movimientos sucesivos. A pesar de que contempla “doblando, doblando,” las piernas o los brazos no son manifiestos; sólo el movimiento es evidente. A pesar de que contempla “expansión, contracción,” no habrá concepción del abdomen o del cuerpo, sólo será evidente el movimiento de afuera y adentro. Tanto el movimiento como la oscilación son funciones del elemento aire.

Aquello que aparece en la mente del meditador como conducción es la manifestación del elemento aire. Cuando dobla o extiende el brazo, parece que algo lo está tirando o empujando. Al caminar es más simple. Al meditador cuya concentración se ha desarrollado notando “caminando, derecho, izquierdo, levantando, moviendo, bajando,” este movimiento hacia adelante se torna evidente como si estuviera dirigido o impulsado desde atrás. Las piernas parecen ser empujadas hacia adelante, como si fueran impulsadas por sí mismas. Es muy claro cómo el movimiento hacia adelante ocurre sin el esfuerzo del meditador. Es tan benéfico caminar anotando de esta manera que algunos dedican mucho tiempo a esta práctica.


Resumiendo, cuando meditamos en el elemento aire, debemos conocerlo por su
característica de apoyo o sostén, su función de moción y su manifestación de conducción. Sólo entonces nuestro conocimiento es correcto.


Usted se podría preguntar: ¿Hemos de meditar sólo después de haber aprendido las características, las funciones y las manifestaciones? No, no necesita aprenderlas. Si medita en la mente y materia cuando surgen, también conocerá las características, las funciones y las manifestaciones. Cuando medita en la mente y materia no hay otra forma de conocer más que por medio de las características, las funciones y las manifestaciones. Cuando mira al cielo en un día lluvioso, ve un relámpago. La luz brillante es la característica del relámpago. Cuando el relámpago destella, la oscuridad desaparece. Desaparecer la oscuridad es la función del relámpago, su trabajo. También usted ve cómo es [la manifestación]; si es largo o corto, circular, recto o extenso. Ve su característica, su función y su manifestación, todo al mismo tiempo. Tal vez no estará en condiciones de decir que la luz brillante es su característica, o que hacer desaparecer la oscuridad es su función, o que la forma es su manifestación. Pero ve todo esto.


De la misma manera, cuando contempla en la mente y materia que surge, usted conoce su característica, su función, su manifestación, todo. No necesita aprenderlas. Algunas personas educadas piensan que se debería conocer la característica, la función y la manifestación antes de meditar. Pero no es así. Lo que uno aprende son sólo conceptos, no realidades. El meditador que está contemplando la mente y materia, las conoce como si las estuviera tocando con sus propias manos. No necesita aprenderlas. Si hay un elefante frente a usted, no necesita mirar la fotografía del elefante.

El meditador que está contemplando en la expansión y contracción del abdomen conoce la firmeza o laxitud; en otras palabras, su característica.

Él conoce el movimiento afuera o adentro, su función. También conoce su manifestación o su acción de traer y llevar. Si conoce estas cosas como realmente son, ¿necesita aprender sobre ellas? No, si desea esta comprensión para sí mismo. Pero si desea enseñar a otros, deberá aprender sobre ellas.


Cuando contempla “derecho, izquierdo,” conoce la tensión en cada paso, su característica. Conoce el movimiento, su función. Y conoce la conducción, su manifestación. Éste es el conocimiento apropiado, el conocimiento correcto.

Ahora, para conocer por usted mismo cómo se puede discernir la característica y lo demás con sólo meditar en lo que surge, pruebe meditando. Seguramente tendrá sensaciones de calor, dolor, cansancio en alguna parte del cuerpo. Éstas son sensaciones desagradables, difíciles de soportar. Concéntrese en estas sensaciones y mentalmente diga “calor, calor” o “dolor, dolor.” Encontrará que está pasando por una experiencia desagradable y sufrimiento. Ésta es la característica del sufrimiento; experimentar una sensación desagradable.


Cuando esta sensación desagradable surge, usted se desalienta. Si la sensación de desplacer es leve, hay poco desaliento. Si la sensación de desplacer es grande, el desaliento también es grande. Aun aquellos que tienen gran poder de voluntad se desalientan si las sensaciones son intensamente desagradables. Hacer que uno se sienta desanimado es la función de las sensaciones desagradables. Cuando la mente está con el ánimo bajo, los concomitantes mentales también se encuentran desanimados.

La manifestación de la sensación desagradable es la opresión física. Se manifiestan como aflicción física, como algo insoportable, en la mente del meditador. Cuando se medita “calor, calor, dolor, dolor,” estas sensaciones se manifiestan como algo que aflige al cuerpo, algo muy difícil de soportar. La intensidad es tal que hacen que uno se lamente.


Si contempla la sensación desagradable en el cuerpo cuando ésta surge, conoce la experiencia de algo desagradable, su característica; conoce el deterioro de los estados mentales asociados, su función, y conoce la aflicción física, su manifestación. Ésta es la forma en que los meditadores adquieren conocimiento.

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